martes, 13 de diciembre de 2016

MANEJO EN ESTADO DE EBRIEDAD, ... conducta o norma?


La Ley Emilia nacida hace unos años tras la muerte de una bebé a manos de un conductor ebrio, solamente es un aporte al sistema judicial y sancionatorio, pero es un avance menor. El atropello con resultado de muerte infligido a dos mujeres por un conductor ebrio el pasado fin de semana, deja al descubierto el hecho de que la LEY no es sino letras de buena crianza.

Cualquier persona viola la ley y en especial si aquella está vinculada a materias de tránsito. La adicción al alcohol, a las drogas, y los elementos distractivos (celular y otros) que un conductor pueda tener, son factores agregados a la actitud matonesca , intrépida, y prepotente que la mayoría (sí, mayoría) de quienes gobiernan un vehículo manifiestan en las calles de la ciudad.





Al parecer sentarse tras un volante es la oportunidad para agredir y violentar a todo aquel que se cruza en el camino, transformándose el automóvil en un arma más que en un medio de transporte. El uso innecesario de la bocina, los improperios verbales, los gestos obscenos, y otras amenazas, convierten las calles en un campo de guerra, donde el más desatinado y el más violento es el que supera a los demás.

En cuanto a las víctimas, la vida nadie la devuelve y en miles de casos la movilidad física nadie la recupera. Sobre los victimarios y los innumerables potenciales victimarios, ellos nunca dimensionarán el resultado de sus actos, pues no está en sus códigos mentales, ni en sus escalas valóricas, ni en sus neuronas, que un vehículo sólo cumple con la particularidad de transportarle y ese vehículo solo es uno más entre millones a los que se debe RESPETAR.

Consecuentemente el problema fundamental radica en el comportamiento, en la actitud, y en la educación preventiva que debe conocer y asumir cada conductor al subir a un automóvil. Finalmente y con mucho pesar, no cometa usted el error de calificar de ACCIDENTE un hecho similar al referido, pues aquel tiene otro nombre.

viernes, 29 de julio de 2016

PENSIÓN, ... futuro incierto

Es complejo emitir una opinión objetiva sobre un tema tan susceptible y transversal como lo es este de las pensiones. Más complejo aún para quien lo lea y medite, pues este asunto toca las fibras de los intereses y fundamentalmente de la tranquilidad para aquella edad a la que nadie piensa llegará, pero todos llegaremos .

En Chile hoy, son dos millones y medio las personas que transitan por la tercera edad, entendido por tercera edad el segmento de la población que tiene sobre 60 años. Sumado a lo anterior, las expectativas de vida se han elevado de manera relevante, por tanto las pensiones han tomado un lugar en el debate ciudadano, que siempre debió ser importante y que hoy a muchos les desagrada reconocer. La primera conclusión es que las directrices han perdido años y décadas para tener resultados adecuados a su concepción, y por el contrario las leyes y sus modificaciones a través de los años han favorecido solamente a los grupos económicos que encabezan esta área.

Nuestras administradoras de fondos de pensión AFP desde su creación en 1981 han callado, y en silencio anidado en la conveniencia, el usufructo (Derecho por el que una persona o institución, puede usar los bienes de otra y disfrutar de sus beneficios, con la obligación de conservarlos y cuidarlos como si fueran propios) de los dineros de millones de chilenos. Lo verdaderamente injusto de nuestro sistema de AFP, es que esas instituciones mercantiles en su mayoría están en propiedad, dirigidas, y hasta manipuladas en inversión por extranjeros. A su vez las inversiones o los inversionistas al parecer, nunca velan por el resguardo de los fondos, prueba de ello son los escándalos financieros que se han suscitado en el país, y que hasta el día de hoy no recuperan inversiones millonarias. Agreguemos lágrimas a lo anterior, admitiendo que las crisis económicas mundiales de las últimas décadas, cómodamente llamadas "recesión", han engullido como animal hambriento, billones de pesos de nuestros fondos dejando desnuda la teoría de mercado que anunciaba con pancartas que nuestro dinero se reproduciría siempre favorablemente. Lo definitivamente claro en este aspecto, es que gran parte de la masa laboral no desea que su dinero sea utilizado por terceros, quienes han demostrado nunca han pensado y pensarán en favorecer a los cotizantes, esta es la premisa que las AFP no podrán revertir ni con publicidad engañosa, ni con juramentos de rodillas. Consecuentemente la obligación impositiva en su destino, debe tener alternativas más variadas a las actuales, cuyos fondos actuales todos ignoramos en específico sus movimientos financieros.

La transversalidad del contexto llega a todo lugar, es así como hace unos días la ciudadanía tomó conocimiento de pensiones millonarias obtenidas con "arreglos" salariales temporales, subrayados con el aroma vertical del favor político, y amparados en la complicidad de una normativa legal abusiva y descarada. Con la ecuación anterior se logra que algunos chilenos se auto-otorguen dineros por pensión, que éticamente están situados sólo en el marco de la sirvengüenzura y que nadie en lo absoluto podrá justificar con excepción de quienes tienen rostros de hormigón. Ha sido tanto el escarnio y el escrutinio público de este episodio, que las masas han reaccionado al llamado a la manifestación y han marchado en las principales ciudades del país, repudiando el sistema y las influencias políticas detrás de este aprovechamiento lícito pero a todas luces abusivo. Entre paréntesis, si el caso Caval erosionó la credibilidad del actual gobierno, este caso coloca una lápida a toda intención por mejorar o reinstalar el manoseado discurso de la equidad y la igualdad social.
Marcha contra el Sistema de Pensiones AFP - Julio 24, 2016
Pero en la palestra de las pensiones hay mucha responsabilidad también de los trabajadores futuros pensionados, esta es la parte impopular del tema. Estudios y comisiones han llegado a la conclusión de que el sistema requiere de aumentar el porcentaje de aporte a los fondos previsionales que hoy se sitúa en 10% del ingreso imponible. Por supuesto nadie desea que le resten dinero a su sueldo es por ello que todos están expectantes y temerosos de una resolución que aumente los rangos impositivos. Por otra parte, también existe una responsabilidad mayor en los cotizantes que se "favorecen" declarando dineros que no son proporcionales a su remuneración. Y a lo anterior, agreguemos los períodos "laguna" impositiva, que debilitan aún más las proyecciones de promedios de pensión que hoy se conocen.

En consecuencia la solución a esta dificultad no está en medidas populistas, AFP estatales, cambios masivos de Fondos, desaparición del sistema de administradoras, o la utilización de fondos en hipotecas u otro instrumento.  La recomendación única y objetiva es la capacidad de lograr información nítida según nuestro caso y la decisión autónoma de cada uno en cuanto a sus fondos y las operaciones financieras favorables que el sistema ofrece. Lo anterior implica necesariamente, interesarnos por conocer más y más sobre el tema, asesorarnos con personas idóneas y que se desempeñen en el área, y resolver los movimientos teniendo a la vista los antecedentes estadísticos que correspondan. Gran tema, gran tarea educarnos (e informarnos).