El Domingo pasado y mientras la mayoría de la ciudadanía festejaba y comentaba el triunfo de la selección chilena en Lima, otro sector de la población se preparaba para conmemorar el Día del Joven Combatiente, cuya historia nacida a mediados de los ochenta (1985), época cuando en Chile se realizaban jornadas de protesta en contra del gobierno militar y cuando por ende Carabineros se enfrentaba con la población civil. En aquel tiempo, no pocos cayeron de uno y otro bando, transformando siempre las jornadas de protesta en una auténtica ruleta rusa, cuando al concluír aquella, el o los muertos se convertían en el símbolo de una manifestación.En esta oportunidad la víctima (única) fue Kathya Rojas, una niña de 10 años que recibió el impacto de un proyectil en su ojo derecho.
Sobre este asunto, varias son las aristas interesantes a la fecha. Primero, las desafortunadas y casi ilusas declaraciones del General de Carabineros realizadas el Lunes pasado, cuando expresó ante los medios de comunicación que la responsabilidad en el hecho pertenecía a los padres. Segundo, no debemos olvidar que la institución de Carabineros de Chile, es de las pocas sino la única, que aún poseen un alto grado de credibilidad en la población. Tercero, el informe de balística cuyo resultado se dio a conocer el Miércoles, señala categóricamente que el proyectil pertenece a un arma de la policía uniformada. Cuarto, todos los gestos como regalo de peluches, declaraciones de autoridades lamentando el hecho y un sinfín de sonrisas y expresiones de apoyo, no sirven a la familia y mucho menos a la menor. Quinto, es muy fácil determinar quienes pueden ser los eventuales protagonistas o responsables de este hecho, lo delicado es permitir transcurra demasiado tiempo y se dilaten demasiado los reconocimientos y responsabilidades.
Concluyo que por el bien de la institución e Carabineros de Chile y por ética, el responsable del hecho debe asumir su participación a la brevedad y con urgencia, ... y el Estado por su parte, no debe solamente asumir los gastos inmediatos y temporales, sino indemnizar como corresponde a la niña. Sucederá en esta oportunidad así?