Luego de una semana agotadora en que una vez más compruebo que las amistades no lo son tanto, sino hasta el momento en que son puestas a prueba, quisiera reflex
ionar y compartir un breve instante sobre esto. Es sabido que cuando se ostentan ciertos grados de poder resolutivo, éxito económico, liderazgo, y buen pasar en el ámbito que fuere, es siempre importante la cantidad de personas que rodean a aquellos, y más relevante aún es el hecho de que un significativo número de esos mismos se diga “amigo”. Pero cuando la situación es adversa, es extraño suceda (irónicamente dicho) … pero en esos momentos ya no es tan significativo el número de amigos, y es raro pero sucede que aquel de quien esperábamos más … no aparece o no responde ni reacciona como pensábamos.Un muy querido “amigo” ha sido despedido de su trabajo al que dedico casi dos décadas de su vida, ha sido cu
estionado por su gestión y básicamente ha sido a mi entender, víctima de su rigurosidad, víctima de su verticalidad, víctima del clima que creo y ha vivido esto que señalaba … asumiéndolo (no creo aún) con mucho dolor. Siempre pienso es saludable ocurran estas cosas, pues ello permite conocer el terreno por el que se camina y con quién se puede contar … pero por otro lado, es angustiante y deprimente saber o conocer la realidad. Frecuentemente uno espera reciprocidad de la gente, … pero cuántas veces nos demostramos que precisamente aquel que fue ayudado a levantarse, es el que menos reciprocidad nos brinda. 
Es triste encontrarse cara a cara con la realidad, ver a los “amigos” ya no sonriendo … sino de espaldas, … sino silentes, … sino lejanos y distantes, … pero como el ave fénix resurgida de las cenizas, y cuando parece que nadie estará y estaremos abandonados, … aparecen y existen esos poquísimos “amigos” de verdad, que están verdaderamente a nuestro lado, preguntando, buscando soluciones, ayudando, colaborando, y especialmente intentando que la “llama de vida” y el deseo de continuar adelante, renazca con muchísima más vitalidad.
No es tarea fácil decirte “amigo”, pues en algún momento la vida te demostrará si verdaderamente lo soy …