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martes, 9 de octubre de 2007

VIOLENCIA INTRAFAMILIAR, ... nunca vengas



En el último tiempo en nuestro país, se viene analizando y discutiendo el tema de la violencia intrafamiliar, cuya manifestación pública también se genera en episodios de mujeres asesinadas en cantidad de 47 a la fecha durante este año. Es sinónimo mayoritario también, que todos los asesinatos tengan génesis en asuntos pasionales (abandono, separación, celos, etc). También de modo paralelo, hoy en un medio televisivo se analizaba la poco habitual denuncia de los varones víctimas de la violencia en sus hogares. Interesante tema que cruza todas las barreras sociales y que quisiera esta mañana llevar a la reflexión.
A mi entender, cuando una pareja decide entregarse cariño y manifestarse afectos que conlleven a una relación frecuente con lazos que se profundicen y que permitan proyectarse en el amor, también por efecto natural debe considerarse el respeto por la persona humana más que por el ser amado. Una relación de besos, caricias y tiempo juntos, así también el compromiso del matrimonio, no implican la pertenencia ni la propiedad de nada en definitiva, sino la actitud y el asumir nos debemos a la reciprocidad del amor. No olvidemos que si existen hijos fruto de una relación, ellos serán las víctimas presentes y futuras de la situación en cuestión … y sin duda ellos, en algún momento gatillarán el resultado de la situación vivida.
Me pregunto dónde está la razón de este asunto … en los celos, … en la inseguridad, … en la autopersecución, … en un gesto, … en una mirada, … en un malentendido, … en una reacción ofuscada, … en una respuesta malinterpretada, … en los genes, … en la vida de niños que recibimos, … tantas y tantas razones …
Este de la violencia intrafamiliar sin duda es un tema que el hombre ha llevado consigo a través de la historia, pues violencia intrafamiliar a mi juicio es desde levantar la voz, pasando por la intención del golpe, hasta la agresión cuyo límite siempre es insospechado, … recuerdo y lamento muchísimo los asesinatos de aquellas mujeres en algunos casos muy jóvenes, que fueron víctimas de sus parejas y que en algún momento denunciaron ante la autoridad su desesperación angustiante, por hechos de maltratos, abusos, etc. … pienso en los ancianos que viven bajo el mismo techo del agresor o agresora, y que también son violentados, ... recordaba el caso de un varón en Osorno este año, cuya mujer celosa le cercenó el miembro viril y parte de los testículos, … también a considerar, … cuántas mujeres a diario en sus hogares sufren la violencia física con golpes de puño, con objetos, patadas, insultos, vejámenes y hasta violación?, … cuántas mujeres a diario en sus hogares son violentadas psicológicamente insultadas a viva voz o humilladas en su condición?, … cuántos varones también sufrirán lo mismo? … sin duda al parecer solo vemos la punta del iceberg, pues en la profundidad se oculta una realidad cruda y devastadora, que cría a hijos marcados por el sufrimiento de la violencia, y que desarrolla personas con una muy debilitada autoestima y calidad de vida.


viernes, 20 de octubre de 2006

VIOLENCIA, ... inicio del fin

Una vez más quisiera reflexionar sobre una actitud humana, la cual remece conciencias, provoca guerras, genera desencantos y finalmente separa voluntades de consenso evitando así lograr la tan ansiada tranquilidad que nos brinda la paz. El día de ayer mientras la gran mayoría de quienes estábamos en el estadio y disfrutando una vez más de un triunfo albo, esta vez holgado frente a una escuadra extranjera, algunos o algún integrante de una tribuna lanzó un proyectil que provocó la inmediata suspensión de un evento que a esas alturas ya era una fiesta. La primera actitud frente a lo deleznable de la situación, fue la de adherirme a los improperios e insultos que al aire todos enviaban, de ese modo manifestando también la impotencia ante la irresponsabilidad de hallar al responsable de tan primitiva acción. Es increíble como la violencia puede cambiar el ritmo de los acontecimientos, pues sucede a mi juicio, que muchas veces no distinguimos dónde está el preciso límite entre la manifestación de disgusto, malestar o enojo y el carácter de la violencia. Es análogo al hecho de la broma de un niño a otro, pues la broma puede tener tanto efecto como ninguno, pero el límite a su vez un niño no lo dimensiona, en cambio un adulto lo dimensiona y aún así, actúa cegado en esos casos sin medir las consecuencias.
Algunos señalan que este flagelo debiera estar desterrado de una sociedad civilizada, pero que sigue actuando entre nosotros como si fuera el único medio por el cual algunos pocos hacen oír su voz, mientras que la mayoría –perjudicada-, debe seguir soportándolos. Sin duda que este factor tan propio a lo humano lo desarrollamos cada uno en nuestra formación, inicialmente en la familia y luego con nuestros entornos, culminando en las reacciones de cada cual frente a las diversas situaciones que la vida le proponga, por tanto creo es imposible desterrarla sino que dosificarla a su grado mínimo por cada uno.
Los medios de comunicación sobrevaloran la violencia como medio de impacto y notoriedad para lograr efectos e
n la población, la familia en su cotidianeidad vive también momentos de violencia cuando los altercados superan los límites de lo aceptable …
He concluido que la violencia es solamente erradicada de nuestros escenarios familiares, sociales, culturales y personales, con la actitud del respeto … disciplina que lamentablemente no está dentro de los valores prioritarios a desarrollar por la sociedad. A su vez para respetar los espacios y las conductas, debemos amalgamar criterios que midan o dimensionen cuándo estamos ad portas de la violencia.
A diario nos informamos de hechos violentos, desde señales por ejercicio
s atómicos y bélicos en algún lugar del mundo, resoluciones de invasión, padres que agreden a sus hijos pequeños y en algunos casos bebés dejándoles en coma en un hospital, vandalismo estudiantil que deforma y degenera legítimas demandas, violencia intrafamiliar psicológica de importancia y también física que termina lamentablemente con homicidio de algún cónyuge, hijas abusadas por sus padres, etc … además, solo algunas de estas formas de violencia son recientes, otras acompañan al ser humano desde sus orígenes. Por tanto como el virus del resfrío, la violencia habita en cada uno de nosotros, no basta por tanto orar sino formar y educarnos tanto a nosotros mismos como a las generaciones venideras, para que la dominen a tal punto que se haga intangible su existencia … porque desafortunadamente siempre ha existido y existirá