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viernes, 26 de marzo de 2021

NIÑOS, ... comprendamos son niños

¿Qué ha resultado de las denuncias ante la Iglesia y ante Tribunales en Chile, en contra de Sacerdotes por el delito de abuso de niños y jóvenes?, seguramente usted responderá “nada”. Si aplicamos empatía y nos colocamos en el lugar de las familias de aquellos niños, sentiremos una indescriptible frustración y una sensación de orfandad enormemente mayor a las que han sufrido (y con seguridad sufren) todas las víctimas. En respuesta a esta circunstancia, que enloda todas las buenas y de hecho benéficas obras que esta institución eclesiástica ha realizado y realiza, se enmudecen las palabras de los líderes de la Iglesia y se traslada al eventual hechor a otro lugar, a otra provincia, u otra parroquia, dañando y fracturando así toda confianza y voluntad de justicia para demostrar la inocencia o sancionar la culpabilidad.
En la otra vereda, nuestra Sociedad avanza en su cotidianidad siempre de prisa y siempre enfocada en sus propios intereses, declarando siempre la importancia de proteger a los niños, diciendo que debemos establecer un sistema garante que brinde todas las condiciones para que nuestros infantes crezcan y se desarrollen en ambientes acordes a sus necesidades es vital, sin embargo todo esto no deja de ser más que una bandera de lucha tan titánicamente pequeña que es invisible a los “relevantes” temas que se abordan a diario. 

 Es vergonzoso que los niños abusados por sus propios padres, sean alejados de sus familias por un juez, y enviados a un “hogar” que carece a todas luces de las mínimas condiciones de protección. Es vergonzoso que sucedan estas “cosas”, pues queda en tela de juicio la formación valórica y también los instintos (y porqué no decir las neuronas) que ostentan estos progenitores a la hora de aplicar su condición de padres. Consecuentemente, el Estado protector atiende deficientemente las penosas situaciones que se derivan de estos casos, que vale reconocer con tristeza y en muy contados casos, terminan en personas de bien, trabajadoras, y en busca del progreso personal. 
 
Es tan así todo lo anterior, que la aterradora noticia anteayer del descubrimiento de un bebé recién nacido en un baño de un terminal de buses en nuestra capital, no tuvo el eco ni la importancia que debería ante esta Sociedad que de inmediato rasga vestiduras cuando se hace daño y se mata a un niño. Se mata a un niño como se asesinó a Tomás Bravo en el sur de nuestro país hace algunas semanas, sin que hasta la fecha existan atisbos de justicia, siendo lo más relevante en ese caso que el niño de tres años y medio vivía en medio de un núcleo familiar bien conformado. También la descarada delincuencia que no escatima en la presencia de infantes o adolescentes para cometer sus fechorías, disparando a diestra y siniestra sin importarle herir o matar a un niño como ya ha sucedido en estos días. 


Desde las elites hasta los humildes ciudadanos, desde las instituciones sean grandes o pequeñas hasta los humildes organismos encargados de defender a los niños, existe más que una deuda una escases de rigurosas decisiones de sancionar con penas ejemplares a victimarios que les impidan agredir y mucho menos dañar a niños, y también proteger de verdad a niños víctimas de abusadores, pederastas, desquiciados, cómplices y de toda esa lacra a los que seguramente les dicen “papá” o papa.

sábado, 17 de octubre de 2009

AMOR o JUSTICIA, ... "gallito"


legítimo encariñarse
Cómo se crean lazos afectivos con un bebé? … la respuesta para la generalidad de las personas es simple: “un bebé es un ser inocente que solo necesita amor y protección”. Comienzo con una interrogante y su respuesta mi reflexión a este caso del matrimonio compuesto por Eduardo Porter (54) y Marcela Castillo (52), quienes participan en el Programa de Custodia de Niños de la Fundación Chilena de la Adopción llamado “Niño y Sistema de Familia Guardadora”.
Producto de realizar el trabajo encomendado recibiendo en su hogar a Matilde una bebé en ese entonces de dos meses de edad, y hoy luego de seis meses cuando les han notificado la entrega de la niña a sus padres adoptivos, el matrimonio mencionado ha declarado su negativa al cumplimiento de lo acordado y su intención de llegar a dirimir en tribunales el hecho de quedarse con la niña.
Los afectos involucrados en este caso son nítidamente reales e innegables, pues es imposible no encariñarse con un bebé. Este riesgo que la Fundación contempla, queda expresado claramente en las charlas previas, en los compromisos y en los documentos que los “padres guardadores” firman para cumplir con esta maravillosa tarea de acoger en sus hogares a niños que han sido abandonados, o bien niños que un juez ha resuelto alejar de sus padres.
Factores a considerar: el camino de negar la entrega supone una falta legal, la justicia no tiene corazón ni sentimientos ni jamás los ha tenido, existe un precedente a favor, la Fundación omitió la minimización de riesgos al entregar la niña a un matrimonio sin hijos agregado a la edad de los guardadores, la sensibilidad pública en cuanto a la protección de menores está a favor, los reglamentos para la adopción son vulnerados con casos así pero la estadística es casi nula o nimia, ... en definitiva existen responsabilidades mutuas del sistema en este caso que solo y siempre deben velar por el bienestar de la bebé … veremos si el amor triunfa sobre la justica.

(canción dedicada a Matilde, ... algún día se brindará la posibilidad de un abogado a los bebés para que sean defendidos en sus derechos ante la sociedad y sus rígidas normas)

viernes, 3 de julio de 2009

NIÑO DELINCUENTE, ... flagelo mundial


Un menor de 14 años porta un arma, ... un joven de 16 años posee un prontuario de 8 delitos con intimidación, ... otro menor de 12 años no va al colegio e integra la pandilla que atemoriza a su barrio, ... otro niño de 15 años lidera un grupo que asalta y roba con agresividad desmedida a los moradores de un hogar, ... así, suma y sigue, ... y sigue.
Cada día es más frecuente en nuestra sociedad que menores de edad, tengan protagonismo en hechos delictuales que impactan a la ciudadanía. Programas televisivos de investigación resaltan la importancia de los menores en estas situaciones. Analizados por diversos medios los perfiles de los niños protagonistas, quedan al descubierto las dificultades, los problemas familiares, las conductas antisociales, los factores adversos y muchas otras características que finalmente logran como “producto”: el niño en cuestión.
Desde mi humilde punto de vista, estos niños son el resultado de los aspectos sociales que amenazan a la sociedad en el vivir cotidiano, y vaya que son bastantes. Por mencionar algunos, ... los amigos pues frecuentemente las afinidades se encuentran y no pocas veces se buscan referentes en ellos, ... , la droga que acapara cada día nuevos adictos, ... los medios de comunicación, que cada día tergiversan más y más los valores fundamentales, basta con ver la televisión abierta un solo día para ver allí como se transgrede la calidad del respeto y se sobredimensiona el éxito en la vida con comerciales que solo buscan hacer trascendente el consumo, ... la situación familiar que cada día logra más hogares que viven la violencia psicológica y física, con padres deprimidos, padres separados, padres ausentes en sus obligaciones paternas, por efecto de obligaciones laborales excesivas, ... una educación pública debilitada, que privilegia los derechos más que las obligaciones, ... como conclusión ... niños que carecen de afecto, carecen de formación valórica, carecen de elementos que les permitan vivir el proceso de la vida con una infancia, una pubertad y una adolescencia “normal”.
Las soluciones a este flagelo que aumenta y que la sociedad mundial no atiende, y que al parecer no atenderá de manera oportuna, ... solo están en lo contemporáneo, en el núcleo de cada familia y de cada hogar, ... en el futuro, están no en endurecer las penas, sino en atender los factores transversales a cada grupo familiar, humano, y organizacional. Por tanto se deduce, el mejoramiento de la calidad de vida de una sociedad, solo pasa por la optimización de la educación y no en bonos, ni subsidios, ni regalías, ... sino en entregar herramientas útiles, que permitan el desarrollo y la movilidad social que reduzca finalmente la delincuencia hasta su mínima expresión.
Finalmente y como llamado de alerta, una reflexión propia ... jamás quiero que mis hijos estén en la cárcel, ... me debo a esa tarea, pues es mi rol como padre ...

lunes, 26 de marzo de 2007

ADOPCIÓN HOMOSEXUAL, ... estoy de acuerdo?

Días atrás la Cámara de los Lords en Inglaterra, aprobó la legitimidad de adopción por parte de parejas homosexuales. Esta decisión se adhiere a la de otras 11 naciones, algunos estados de Canadá y otros de Norteamérica que también ya han adoptado esta práctica. Sobre el particular y desde la perspectiva de un ciudadano latino radicado en el fin del mundo, quisiera compartir mi sencillo punto de vista sobre este tema, que sin duda invita a la reflexión.
Hace poco más de un año en nuestro país, una jueza se declaro lesbiana y por ello perdió la tuición de sus hijos, resultó también que su imagen y profesionalismo se pusieron en tela de juicio producto del impacto mediático y social que este caso tuvo en Chile, conclusión: la jueza se fue del país y está en la actualidad radicada en España. Desde allí hace algunos días, ella intervino en un Foro Mundial que trataba la discriminación a la que están expuestas estas personas, y cuyo argumento trató precisamente la pérdida de la tuición de sus hijos. Vale consignar que los hijos de la jueza tuvieron su génesis en una pareja heterosexual.
Indudablemente el asunto es transversal a principios religiosos, morales y culturales propios a cada cual, la decisión de cada uno por tomar una vida sexual de la índole que sea, a mi entender corresponden a una opción personal, privativa y no cuestionable, pero lo que a mi juicio está en la palestra de la discusión y el debate, es decidir la formación, crecimiento y la vida de un niño o una niña en este sistema de adopción y por tanto a su futuro.
Creo que la actitud y decisión de adoptar un niño o niña, que a su vez ha sido abandonado por su o sus progenitores (las razones no vienen al caso tratarlas en este artículo), es maravillosamente loable. Creo asimismo que, es delicado adoptar por una pareja de homosexuales sean lesbianas o gays, no por el hecho quede en tela de juicio la capacidad de amar y entregar una calidad de vida suficiente al menor, sino por el hecho de la discriminación a la que quedará sujeto inevitablemente al integrarse a la sociedad y desarrollarse plenamente.
Los niños entre sus pares, cuando discriminan no miden ni gradúan sus palabras y sus comentarios, generando con ello muchas veces cuadros sicopáticos y dificultades de comportamiento en sus víctimas que en la mayoría de los casos, repercuten en la vida adulta. Los adultos a su vez, apuntan, señalan, cuestionan, juzgan y deciden que es mejor y que no lo es para la sociedad. Finalmente, es muy relevante el contexto social en el que el menor se desarrollará y la cultura a la que estará sometido. Bastantes estudios existen sobre el particular que señalan las razones favorables y desfavorables, pero los estudios y los precedentes son una cosa y la vida singular otra, fracaso o éxito sin duda ni lo uno ni lo otro está garantizado.
Los derechos, estoy de acuerdo son inalienables a cada cual pero esos derechos y los derechos de cualquiera a ser feliz o pretenderlo, terminan en la frontera de la responsabilidad y el respeto por los demás. Por tanto, creo en mis derechos como heterosexual, y creo profundamente en los derechos de quienes no lo son, … pero insisto, … eso es muy diferente cuando se trata de futuras generaciones surgidas hoy al amparo de un derecho impositivo y demandado por una condición con la cual no se nació. Pues lo natural con excepción de método científico, es que nadie nace sino de una relación sexual hetero y eso indiscutiblemente es lo … natural. Quizás no pocos señalarán mi escasa capacidad de admitir la diversidad … lo asumo, pero asimismo apelo a esos no pocos, a que comprendan también soy parte de la misma diversidad en la que ellos se desenvuelven.