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viernes, 21 de julio de 2006

DIGNIDAD ... dónde estás?

Hoy en mi caminata de mañana (muy saludable por demás) y con destino a mi trabajo, notaba que a diferencia de otros días la gente se detenía con especial atención a mirar las portadas de los diarios, que a temprana hora los kioskos del centro dejan en las veredas para que los transeúntes del Paseo Ahumada como yo, echen las ojeadas que correspondan y si se sienten impulsados adquieran el ejemplar que les llame la atención …
En esta oportunidad dos diarios (la cuarta y las ultimas noticias) destacan en sus portadas la vida personal, de una dama casada con un famoso futbolista ex delantero de Colo-Colo, de cuya mujer se vierten epítetos y juicios que no voy a comentar. A su vez la línea editorial de estos medios es notorio apuntan al exacerbamiento y al morbo, cuestión que desafortunadamente cada día se hace más "natural" en lo cotidiano. Escucho que uno de los transeúntes emite calificativos de bajo nivel (al respecto del titular), … en el camino a otros les oigo comentar también sobre lo mismo, … en el ascensor también el tema es comentar la vida privada de aquella mujer que señalaba hace un momento, … y reflexiono en cuánta dignidad tenemos y proyectamos en nuestro entorno. No discutiré como dije nada sobre el asunto específicamente hablando, … si discutiré el hecho de tener o no la dignidad como para permitirme comentar, publicar o alzar mi voz sobre cuestiones tan personales, … a mi juicio lo que hagamos con nuestra vida privada es propio e inalienable a cada cual a la vez que intransable, indistintamente sean personajes públicos o mi vecino o un conocido.
Hace mucho tiempo se discute sobre dónde está la frontera entre lo público y lo privado, pero a mi juicio más allá de delinear esa frontera es necesario conocer la calidad de la dignidad de nuestra sociedad. Coincidentemente, hace unos días en la mesa y con mis hijos, discutíamos sobre la identidad sexual de algún cantante, la vida desordenada de un personaje público y la identidad sexual también de una autoridad, el debate fue bastante interesante pues aparecieron en la discusión también los personajes que jamás exponen su vida privada en los medios, nótese que esto es rechazando ofertas muchas veces millonarias para lograr divulgar lo que analizamos. En esa conversación concluímos era relevante primero contar con una actitud consecuente de nuestros actos (en especial el comentario propio de nuestros actos), segundo a nadie le importan aquellos actos, y tercero lo importante es como te ven o como te proyectas y que dejarás como historial en tu paso terreno por este maravilloso mundo.
En términos de opinión, el artículo sobre la dignidad humana más preciso, analítico e histórico en la red (según yo y puedo estar equivocado), señala que “la dignidad del hombre radica en su valía, cuya toma de conciencia dispone a una actitud que pide respetar ese valer. Vista así, la dignidad adquiere un significado distinto según qué sea lo que el hombre valore de su ser. Y esto está influido fuertemente por la cultura en que se viva”. Entiendo entonces como dignidad, el valor intrínseco de cada uno, que otorga un plus a quien la posee y cuya condición pareciera tan difícil de hallar o percibir. Finalmente pienso en la dignidad y su transversalidad, … que define nuestro actuar, nuestra manera de pensar, nuestra manera de decidir que diremos, y nuestra modo de proyectar nuestras vidas a lo mediático que es nuestro entorno.
Cuán valioso es finalmente tener la posibilidad envidiable de poseer DIGNIDAD, … aspiro a ella …