En virtud del estudio del Dr. norteamericano Barry Komisaruk, reconocido internacionalmente por sus investigaciones en torno a los efectos neurológicos de los orgasmos femeninos, quien anunció posee una máquina que provoca climax en vivo teniendo como objetivo lograr el orgasmo perfecto, considerando también el generalizado reclamo, en particular de mujeres que se declaran insatisfechas sexualmente, dificultad de la que mucho se ha dicho y mucho se ha investigado entregando fórmulas y recetas, sobre el particular quisiera brevemente plasmar mi sencilla opinión (sujeta a debate).
Los grados de insatisfacción que existen en la intimidad, no son genéricos, por tanto no atribuibles a mujeres ni varones sino a la condición humana. La sexualidad es factor que nadie aprende, por tanto no lo enseñan en lugar alguno, quedando su desarrollo sujeto así a la única y propia experiencia de cada cual. Todo el espectro íntimo se maneja y se practica como un instinto, por tanto las respuestas a los requerimientos sexuales quedan sujetas a muchos factores, desde los sensitivos hasta los exógenos. Si las mujeres se quejan de que sus machos no les logran orgasmos, la respuesta está no solamente en la incapacidad de sus parejas, sino también en ellas, concluyendo así, que la responsabilidad (o culpabilidad) es algo o totalmente compartida. No olvidemos el sexo es asunto de dos y por tanto si la pareja no logra lo deseado, se debe tratar el asunto con profesionales, ello determinará y diagnosticará, desde que el amor feneció, pasando por los detalles desatendidos, hasta las dificultades psicofísicas que pudieran haber surgido. Para terminar, a mi juicio, la satisfacción parte mucho antes del acto sexual, y concluye muy posteriormente a su realización.