Muchos sucesos hemos vivido que nos han impactado. Como país sin duda el Terremoto y posterior Tsunami fue y es una tragedia mayor que nos deja este año 2010 en la retina. Muchas familias perdieron seres queridos, miles de familias perdieron también sus hogares, en algunos casos aquel hogar que forjaron con sus propias manos o esfuerzo. La lección que nos dió de la naturaleza es muy potente, pues por mucho que nos aferremos a lo material, de nada sirve y nada tenemos en definitiva. Así como en Chile, también en Haití un terremoto dejó en condición catastrófica una nación, y es porque somos subdesarrollados en muchos aspectos. Esta situación desnudó ineficiencias profesionales en términos de infraestructura y procedimientos también llamados protocolos; desnudó y descubrió a los despreciables inescrupulosos quienes una vez más se despojaron de responsabilidades; y desnudó a una nación que pretende (solo en intención) aspirar al desarrollo, cuando esa circunstancia pasa y requiere mucho más que inversión sino también una cultura social más elevada.
Así transcurrió un año que podría catalogarlo de intensísimo, pues muchos episodios en los cuales nada de protagonismo tuvimos nos impactaron: los 33 Mineros rescatados en Copiapó, los festejos y acontecimientos producto del Bicentenario chileno, la nueva Presidencia de la República que en manos de la derecha asumió luego de 20 años de Concertación, el casi centenar de Reos fallecidos en el penal de san Miguel; y a nivel internacional lo más relevante a mí juicio: el escándalo Wikileaks, que ha desnudado el “pensamiento” de la política norteamericana, debilitando su prestigio como nación planetaria líder, y despojándola de esa admiración mayoritaria que hasta antes de este suceso poseía, agregado a lo anterior la señal de incoherencia cuando invoca respeto por los derechos humanos en Cuba y los omite en China.
El tiempo es implacable y no cesa su transcurso, finalmente nacemos, morimos y quedamos atados a su péndulo que jamás se detendrá. Así como hoy vivimos la gracia de respirar este año que ya casi expira, el próximo que viene, deseo y no dudo todos desean, esperamos sea un año plagado de alegrías, bonanza y éxitos en todo orden. El abrazo de Año Nuevo, contempla la manifestación y el deseo para quien lo recibe de “que tengas un feliz año, y se cumplan todos tus deseos”. Pero el Año que viene y los que vendrán, no podrán ser mejores si cada uno no se esfuerza por ser mejor en su entorno, en su especialidad, en su ámbito, en su vida social, en su vida familiar, y hasta en su intimidad personal y moral. Finalmente solo me queda decir: “Un muy Feliz Año 2011 para tí y para todos, … haré mis mayores esfuerzos por ser mejor” ... un abrazo !!!








