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lunes, 11 de octubre de 2010

CLUB DE LA COMEDIA, ... sancionado justamente?

El Consejo Nacional de Televisión (CNT) cuya existencia encomendada en nuestra Carta Fundamental vela por el “normal” funcionamiento de las emisiones televisivas en Chile, en esta oportunidad ha sancionado al canal abierto Chilevisión, por la incorporación de Jesús en varios sketch humorísticos del Programa “El Club de la Comedia” en varios capítulos de la temporada del primer semestre de 2010. Si analizamos el Acta de la Sesión del 30 de Agosto pasado del Consejo Nacional de Televisión, veremos que existen varias sanciones a diversas estaciones televisivas y no solamente la tan mediáticamente difundida. En consideración a que este tema se ha situado en las vitrinas de la discusión, generando posiciones a favor y en contra, también considerando que el asunto pasa por varios factores como son: la legítima o cuestionable condición del CNT para sancionar; la libertad de expresión; la calidad del Programa “El Club de la Comedia”; y el respeto y defensa de valores cristianos, es que me permito mi sencilla opinión sobre este asunto.

En cuanto al Consejo Nacional de Televisión y la crítica sustentada en que el ESTADO representado en este organismo, no debe atribuirse juicios de valor, ni pretender encausar aspectos éticos, ni mucho menos decidir por los ciudadanos en cuanto a qué ver y qué no (interpretativamente hablando), es más que relevante comprender que la existencia de esta institución es LEGÍTIMA y NECESARIA. Como todo organismo es también relevante entender éste está dirigido y constituido por personas, en este caso con integrantes que en totalidad de 11, analizan, evalúan, debaten y votan las medidas de sanción o no, en virtud exclusivamente a las denuncias recibidas o las faltas detectadas. No obstante, como consecuencia es lógico que cada uno de los integrantes del CNT posea una visión propia basada en principios religiosos o agnósticos sobre Jesús. También vale señalar que todas las sanciones cuando las hay, son por emisiones ya efectuadas, por tanto los televidentes ya han visto en la mayoría de los casos el sujeto de la sanción. Lo valorable es que sanciones como esta, abran la discusión y se respeten las diferentes posturas de opinión.

La Libertad de Expresión manifestada como vulnerada, en especial por personajes de televisión y medios de comunicación, se justifica y es válida cuando existe interlocutor y no es IMPUESTA de modo tan masivo como en este caso particular. Recordemos que la sanción se propone sobre hechos consumados, por tanto la libertad de expresión se produjo sin discusión alguna. Consecuentemente se diga que la sanción limita la libertad de expresión, es también equivocado pues existe el derecho al público descargo y a demostrar se cuenta objetivamente con la razón.

En cuanto a la calidad de la temporada del programa humorístico “El Club de la Comedia”, desde una propia y personal perspectiva lo califico como escasa y relativamente graciosa, y también excesiva en lenguaje y gestos soeces. Asimismo, no logro determinar aún a que nicho de mercado está dirigido, pero lo que sí califico de importante es la noción final de niños y adolescentes, como teleaudiencia frente a programas humorísticos como este.

En lo referente a la denostación de valores cristianos, es de plena concordancia mayoritaria existe en este caso tal condición. Que se argumente que la realización de bromas ha ocurrido siempre y hasta en sitios de actividad religiosa, ello es cierto es muy frecuente y común. Pero exponer al criterio masivo y colectivo este tipo de bromas y su calibre, es muy diferente. Este es un caso nítido de transversalidad de valores y derechos. Si los judíos e islamitas estuvieran en situación similar, sería interesante analizar los efectos de esa hipotética circunstancia. Lo INNEGABLE y que a muchos les cuesta admitir, es que a una importante y no menor cantidad de gente, le desagrada se tomen sus íconos de creencia religiosa como objeto de burla o manoseo. Si por tanto existen los instrumentos para sancionar (y no omitir), aquellos deben aplicarse con los debidos argumentos. A favor o no, eso finalmente quedará supeditado al juicio y criterio de cada cual.

viernes, 18 de junio de 2010

GLOBOVISIÓN v/s CHÁVEZ, ... otro round

En relación a la petición del gobierno venezolano ante la ONU que dice en su tenor: "Venezuela pedirá a la Organización de Naciones Unidas la destitución del relator especial de este organismo para la libertad de opinión y expresión, Frank de La Rue (guatemalteco), por “interferencia en asuntos internos". Vale señalar que esta petición se produce porque el diplomático señalado, solicitó al gobierno de Hugo Chávez, que cesen los procedimientos jurídicos en contra de Guillermo Zuluoga - Presidente de GLOBOVISIÓN, organismo televisivo crítico y opositor, que ha permitido en sus emisiones: llamados a golpe de estado y hasta de incitar subliminalmente el asesinato del Presidente venezolano. Por otra parte los aspectos judiciales denunciados y que acosan a Zuluoga, apuntan a acusaciones por usura y acaparimiento, de una cantidad (24) de vehículos motorizados por parte de un concesionario de la familia, circunstancia que deja sensaciones solo de una pólítica persecutoria.
En este asunto se ve nítidamente una disputa jurídica generada por una especie de vendetta entre personas, pero transversal al gobierno chavista contra la llamada libertad de expresión, asunto que autónomamente e independientemente solo deben investigar y resolver los tribunales venezolanos. Por otra parte es relevante que, ojalá los relatores de la Organización de las Naciones Unidas levantaran su voz de manera más frecuente y del mismo modo, cuando también se produzcan abusos contra ciudadanos deprovistos de poder (como a diario ocurren en el orbe).
En cuanto a la televisora, todo esto sucede porque la LIBERTAD DE EXPRESIÓN, debe estar sujeta también al CRITERIO JUSTO que no todos pueden a su vez expresar o manifestar. Si bien pueden existir abusos sociales y de otra índole, esa libertad PARA DENUNCIAR muchas veces cae en lo destemplado y hasta en desatinos, convirtiendo la CRÍTICA JUSTA en ataque violento contra las instituciones y las personas, logrando siempre que el acallamiento parezca (nótese, parezca!!) un ATROPELLO A LOS DERECHOS.

martes, 26 de enero de 2010

LIBERTAD DE EXPRESIÓN, ... existe?


“La libertad de expresión una vez más ha sido amenazada”. Así titulan y dejan entrever los medios de comunicación a los lectores del mundo, frente a la postura adoptada por el gobierno venezolano encabezado por Chávez, de prohibir ciertas señales televisivas que no se plegaron a la legalidad que obliga a todos los medios de ese país a transmitir las cadenas del gobierno. Pero quién en el mundo puede ostentar la verdadera libertad de decir lo que estime frente a situaciones de determinada naturaleza?.
La llamada libertad de expresión como significado es solamente un derecho fundamental señalado en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos acordada en 1948 por las Naciones Unidas. Pero lo que ese acuerdo omite son las consecuencias de un derecho tan significativo. La llamada libertad de expresión en manos de criterios poco amplios, es dañina para la convivencia. La llamada libertad de expresión es asunto de cuestionamiento y casi ilegalidad cuando está en manos de una línea editorial. La llamada libertad de expresión es virulenta cuando no aplica los debidos conceptos en su manifestación.
Amparada en la información y en el derecho a informarse, la libertad de expresión es transversal al criterio y al pensamiento de cada cual. Tanto así, que el carácter objetivo de los hechos muchas veces se confunde con la capacidad propia para comprender lo que sucede verdaderamente. Nada en conclusión es absoluto, pues si observamos los resultados de una sencilla búsqueda sobre un mismo tema en la internet, nos encontraremos con miles sino millones de resultados y opiniones, posturas y manifestaciones diversas. Asimismo, la escritura de un periodista es inmensamente distinta a la de otro frente a un mismo episodio periodístico. Entonces cabe preguntarse, a quién debemos creerle?.
El asunto es la gradualidad de la credibilidad y muchas veces la confianza que nos genera la fuente que emite tales o cuales comentarios. Relevante es entonces la subliminal invitación al análisis y a la evaluación de los hechos desde un punto de vista (casi) objetivo.
Millones sufren muchas veces el desprestigio y la mirada ácida por decir lo que a todas luces es la verdad. A su vez comparativamente, millones viven en la tranquilidad porque reciben la información que les conviene, transformando así el tema de la libertad en intereses. Y en ese mundo de los intereses, hasta donde se conoce, no existen ni la libertad ni los derechos.