
Desgarradoras las palabras del padre del joven asesinado y que fue entrevistado esta mañana en Chilevisión, impactantes pues intento empatizar con lo expresado por este papá que ha dicho: “a los asesinos, los voy a encontrar ... no veo un futuro ni razón para vivir, ... me queda solo comer ... no tengo razón para vivir ... si tuviera cara a cara a alguno de los que quitaron la vida a mi hijo ... haré justicia por mi propia mano, no tengo miedo. Al gobierno y a la justicia le digo por favor ... hagan bien su trabajo, pues si no lo hacen que se vayan”. Paralelamente a la nota, se entrevistaba al vecino que prestó ayuda al joven en sus últimos momentos de vida y que sostenía: “si bien demoré en abrir la puerta para prestar ayuda, esto fue producto del temor que inspira la delincuencia existente en este barrio en la actualidad ... el cual está poco iluminado, desprotegido y más aún, teniendo como precedente, el haber sufrido ya directamente, tres asaltos como pequeño empresario ...”.
Reflexionando sobre este doloroso tema ... vuelvo a vivir los momentos que viví, cuando un amigo muy cercano perdió a su hijo producto de una enfermedad terminal. Nadie verdaderamente sino lo ha vivido, puede dimensionar la pérdida de un hijo ... cuando se comparte de manera muy cercana ese dolor, sí se comprende que todos esperamos que nuestros hijos sean los que nos sepulten. Comprendo el dolor y comprendo la impotencia de ese papá, cuya vida del hijo le ha sido quitada.
Me preocupa demasiado la escasa sensación de justicia en nuestro país, cuando los que matan y no solamente asesinan, sino que truncan vidas, quedan en libertad o cumplen condenas, que son para nada proporcionales con la horrenda acción en el delito cometido. Me preocupa que nuestros medios de comunicación televisivos en señal abierta, solo emitan en horarios estelares, programas relacionados con cárceles, delincuencia, acción policial, delitos, etc. Imagino hay muchos niños y jóvenes que observan aquello sin la debida compañía de adultos, que les orienten o les comenten en cuanto a las secuencias y consecuencias de esos asuntos.
Alguien dirá que solo son hechos puntuales, alguien también dirá que lo relevante son los "bajos" porcentajes de delincuencia, alguien dirá también era el destino ... pero quién responderá por las vidas que a diario nos arrebatan?
Reflexionando sobre este doloroso tema ... vuelvo a vivir los momentos que viví, cuando un amigo muy cercano perdió a su hijo producto de una enfermedad terminal. Nadie verdaderamente sino lo ha vivido, puede dimensionar la pérdida de un hijo ... cuando se comparte de manera muy cercana ese dolor, sí se comprende que todos esperamos que nuestros hijos sean los que nos sepulten. Comprendo el dolor y comprendo la impotencia de ese papá, cuya vida del hijo le ha sido quitada.
Me preocupa demasiado la escasa sensación de justicia en nuestro país, cuando los que matan y no solamente asesinan, sino que truncan vidas, quedan en libertad o cumplen condenas, que son para nada proporcionales con la horrenda acción en el delito cometido. Me preocupa que nuestros medios de comunicación televisivos en señal abierta, solo emitan en horarios estelares, programas relacionados con cárceles, delincuencia, acción policial, delitos, etc. Imagino hay muchos niños y jóvenes que observan aquello sin la debida compañía de adultos, que les orienten o les comenten en cuanto a las secuencias y consecuencias de esos asuntos.
Alguien dirá que solo son hechos puntuales, alguien también dirá que lo relevante son los "bajos" porcentajes de delincuencia, alguien dirá también era el destino ... pero quién responderá por las vidas que a diario nos arrebatan?

