Mostrando las entradas con la etiqueta bullying. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta bullying. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de septiembre de 2010

BULLYING, ... y el hogar

Que la manifestación del bullying tiene su origen en el hogar, es ciertamente probable. Según la última encuesta CASEN, son en Chile aproximadamente dos millones los hogares monoparentales, hecho que propone una incidencia en los comportamientos de los menores. Agregado a lo anterior la violencia intrafamiliar en hogares “bien constituídos”, violencia que existe y que se ignora, y el clima sino hostil, ingrato que viven a diario los niños. Indiscutible entonces es que la debilidad de la estructura familiar, gatilla dificultades sociales de toda índole, pero en especial esta del bullying, que además siempre ha existido, pero que cada día presenciamos con mayor frecuencia y crudeza.

Si los niños traen consigo esos patrones de comportamiento desde sus hogares, es evidente que incorporados a circunstancia colectiva o grupal, de una u otra forma manifestarán o darán atisbos conductuales reprochables. Lo extraño es que en ese contexto, las conductas de esa naturaleza son muchísimo más “admiradas” y “respetadas”, que precisamente objetadas como debiera ser. Lo claro es que si ampliamos el número de niños o jóvenes, existirán más riesgos y más probabilidades de violencia.

Recuerdo en lo personal, que nosotros en la educación básica teníamos un “matón” en nuestro curso, al que “respetábamos” y “admirábamos”. Le veíamos en ocasiones agredir solo por deporte a uno y a otro de nuestros compañeros, y nuestra complicidad tenía un sabor extraño el que recién hoy defino como amargo. Ya mayores y encontrándonos en una oportunidad en este “pequeño mundo”, entre otras cosas no dejé de preguntarle que sentía él ostentando esa condición de supremacía dentro del grupo curso, … me respondió: “si tuviera la ocasión de vivir de nuevo esa situación, nunca lo haría, porque mis hijos lo han vivido ahora y en cierta forma me han cobrado, y he pagado el costo del abuso”.

Es imprescindible lograr la detección de los niños violentos, proponerlos en tratamiento y ayudar a sus familias, la comunidad toda y la sociedad tienen esa obligación urgente. Existen las metodologías, las instancias, los recursos tanto humanos como tecnológicos y la voluntad cierta de los ciudadanos, para impedir se instale en colegios y liceos de nuestro país, la cultura del Poder de facto y la Violencia como recurso válido. No creo exista alguien concuerde en que para educar a nuestros hijos, debamos contar con niños suicidados, jóvenes homicidas, víctimas con fracturas, y maltratos psicológicos con secuelas indeterminadas.

martes, 20 de abril de 2010

BULLYING, ... mí experiencia


la pasarela de esta historia, foto tomada en Noviembre de 2008
Transcurría el mes de Agosto de 2008 en Santiago de Chile. Luego de una jornada de clases agotadora, el joven caminaba como a diario lo hacía por la pasarela que cruzaba la línea del Metro, y con pasos cansinos casi aletargados, observaba como se acercaba poco a poco al otro lado, lugar donde se encontraba el paradero del microbús que le llevaría a casa.
A corta distancia le seguían tres jóvenes también alumnos del mismo establecimiento educacional, quienes luego de alcanzarlo, con un empujón le hicieron caer al piso de la pasarela, lugar donde le propinaron una golpiza de pies y puños. Luego de garantizarle verbalmente las respectivas amenazas, le dejaron allí, … vale señalar que los acosos y los gestos antisociales se venían manifestando ya hacía como un mes a la fecha.
Pasaron meses, y la conducta y presentación personal del joven tuvieron un cambio radical. Toda respuesta a consultas sobre el colegio eran evasivas, a la interrogante sobre tareas todas eran negativas, se dejó crecer el cabello de un modo extraño típico de tribu urbana, comenzó a usar polerón con gorro, vestía generalmente desaliñado …
Ante la sensación de que algo ocurría, en el mes de Noviembre de 2008 los padres fueron al colegio a entrevistarse tanto con la profesora jefe como con alguna instancia de inspectoría, para conocer sobre los rendimientos y novedades sobre la educación del joven. Resultado, la asistencia a clases había caído de 5 días a 1 en las semanas posteriores al hecho de violencia. Consultado sobre la razón, señaló su temor y miedo a enfrentar a sus agresores.
En el intertanto, a diario salía de casa, a diario se preparaba para ir a clases, a diario volvía como si hubiese tenido una jornada normal, … pero, a diario se dirigía a la estación del metro más cercana al colegio, donde se sentaba a observar la gente, la afluencia de público y el movimiento comercial, circunstancia que sin duda le hacía sentir acompañado. Fin de la historia … año escolar perdido y traslado de colegio.
El bullying es un fenómeno que ha existido desde siempre. El hostigamiento, el matonaje, el maltrato y las burlas … las recuerdo también hace varias décadas, cuando siempre se aplicaban sobrenombres a nuestros compañeros de curso, incluso cada uno de nosotros tuvo uno cuyo efecto generaba burlas, en ocasiones que sobrepasaban la buena intención, … veíamos como se molestaba a veces sin piedad al infaltable niño obeso, único en la sala en aquel tiempo pues hoy han aumentado en número, … observábamos al matón del curso (porque toda clase tenía uno) marcando siempre su territorio e imponiéndose ante sus compañeros, … etc.
Los victimarios y las víctimas del bullying son el resultado de la participación social o convivencia, complejo asunto que cruza aspectos de personalidad, feeling, química, principios, valores, formación … todos éstos y otros más que los niños y los jóvenes no dimensionan ni gradúan y que terminan en abuso, intimidación y hechos de violencia, siendo aquellos nada más solamente conflictos. Esto porque no poseen la capacidad para comprender el límite entre lo inadecuado que ya en sí sobrepasó lo correcto, y el daño (en el corto y largo plazo) psicológico también el físico que esta actitud conlleva.