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miércoles, 28 de julio de 2010

TRANSANTIAGO, ... condenado?

En contexto de las eventuales reformas que el Ejecutivo propondrá a los parlamentarios, que con la intención de optimizar el Transantiago, es importante señalar que este medio de locomoción no es posible despacharlo como muchos lo solicitan, ni es motivo para gratitud como se ha expresado por otros pocos. La política de transporte público de la capital del país plasmada en este sistema, no logra ni logrará mejorar inyectándole más dinero, ni reduciendo la evasión, ni trayendo más buses, ni aumentando las tarifas, ni modificando los contratos con los operadores. Lo relevante es que Sí es un mejor sistema comparativamente al anterior, pero en la actualidad y a tres años y medio desde su implementación, está supeditado a:
1.- la escasa educación de los pasajeros, pues es un sistema que pone a prueba la cultura del usuario,
2.- el compromiso verdadero y alejado del escrúpulo de los operadores, pues algunos privados no entienden éste es un sistema público que requiere constancia en la optimización y que no comulga con conceptos lucrativos,
3.- el criterio más amplio de los conductores, quienes en su gran mayoría son mezquinos con la calidad del servicio,
4.- la implementación genuina del control de flota, considerando este factor como el fundamental en la tarea de mejorar la gestión,
5.- la reinversión constante en material automotor, como política suprema tanto en funcionalidad como en recurso,
6.- el permanente monitoreo de la demanda, pues la movilidad de la población y las necesidades de tráfico son variables y nunca las mismas con los años,
7.- la inversión en más infraestructura (puntos bip, mejoramiento de calles, construcción de más paraderos, etc.), para mejorar la popularidad del sistema,
8.- y por último, desprenderlo de los intereses políticos para entender es un bien ciudadano.
Cuando se optimicen todos estos factores, y otros tranversales que también lo aquejan, … entonces podremos decir es un buen sistema de transporte público.

viernes, 25 de septiembre de 2009

TRANSANTIAGO, ... cultura entretenida

El Mercurio, Línea Directa Comunidad Septiembre 25 de 2009 El espíritu (en el papel) de Transantiago es el de brindar un servicio de óptima calidad a sus usuarios. Transcurridos dos años y algo desde su implementación en la capital de Chile, mucho por hacer aún queda. Es notable y digno de reconocimiento que bastante se ha mejorado, pero también, en este proceso se han manifestado fallas no técnicas en su aplicación, sino las transversales al sistema de transporte.
En infraestructura es evidente que falta demasiado, pues aún se construyen corredores y aún existen calles principales con bastante dificultad (llámese ex Macul) donde los “eventos” (hoyos) hacen de los viajes algo así como navegar con el “mar picado” con tempestad y vientos incluídos. Evidente en este contexto es lo que el lector reclama en este artículo aparecido hoy en El Mercurio, los paraderos de los buses alimentadores en muchos casos no están terminados, en otros medianamente terminados y en otros terminados pero definitivamente abandonados. Se supone que los paraderos requieren soporte o mantención, desde la limpieza hasta el cuidado de su iluminación (cuando con suerte la hay).
Pero lo más entretenido a mi juicio en este tema Transantiago, es la interacción conductores-usuarios. Como el sistema propone detenciones, tomar y dejar pasajeros solo en los paraderos autorizados, es un espectáculo el desconocimiento de quien desea bajar sin saber en qué lugar se producirá la detención, o también, ignorar si la calidad del servicio es expreso o común, con discusiones a viva voz entre conductor y usuario generalmente entre insultos e invocaciones de familiares mutuos, lógicamente con ello ampliando la cultura de todos quienes viajan.
Si bien los conductores participaron en un proceso de capacitación que debo admitir es notorio en términos de tránsito, es muy escaso en términos de criterio. No veo razón para discutir con la gente solo por discutir, no veo razón en solicitar agradecimientos de los pasajeros porque hicieron una excepción a la norma que impedía la toma de pasajeros, no veo razón para no permitir la bajada de los usuarios si existe una detención obligada por un accidente de tránsito esperando solo abrir las puertas cuando se llegue al próximo paradero, no veo razón para violar la regla si alguna linda muchacha le pide se detenga para subir o bajar en lugar “no autorizado”, en fin creo que he visto aún muy poco. Aplicable será entonces la premisa que señala: “el cliente siempre tiene la razón”.