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miércoles, 18 de noviembre de 2015

LOS PADRES, ... ameritan

Usted como padre o madre le permite a su hijo o hija que le falte el respeto o se ponga a su altura?, imagino que es contundente la respuesta "nunca se lo permitiría y tampoco lo permito", porqué?. Porque es un aspecto formativo que se nos inculca desde que somos pequeños, que aplicamos toda la vida hasta que quedamos huérfanos producto de la muerte de nuestros progenitores, y luego posteriormente también. Es importante asimismo recordar, que desde la mirada religiosa es un mandamiento que dice textual "honrarás a tu padre y a tu madre", por tanto si es un mandamiento aquello es fundamentalmente por la obediencia. Sin embargo el énfasis alude al respeto.

Respeto es la consideración de que algo es digno y debe ser tolerado. Entonces quién puede ser más digno de nosotros que nuestros padres?. Meditemos en nuestro crecimiento, en la protección, en la defensa, en la alimentación, en el vestuario, en los momentos que jamás se olvidarán, en tantas situaciones vividas gratas y no tanto, en la relevancia que tienen hoy las "injusticias" y cuántas veces tuvimos la convicción de ser "victimas" frente a las decisiones "dictatoriales" que nos afectaron, ... pero que hoy repetimos casi exactamente parecido con nuestros hijos ... para que "aprendan".

Ahora desde la otra perspectiva, usted como hijo o hija le ha faltado alguna vez el respeto a su padre o madre?, me atrevo a asegurar que la honestidad asentirá con íntima vergüenza. La culpabilidad en este caso va ligada a la lección, pues el equívoco siempre costará asumirlo. Nuestros padres nos procrearon, nos permitieron la vida, nos criaron, nos enseñaron, nos mostraron los peligros, nos enseñaron a caminar sobre el suelo y por la vida, nos amaron infinitamente, y sin duda estuvieron dispuestos a todo por sus hijos. 

"Mientras no seas padre o madre, no te permitas jamás dudar del gran amor y la entrega absoluta que te han brindado quienes te dieron la vida". Finalmente por alguna razón relacionada con lo universal, nuestros padres son nuestra primera autoridad.

"... no quiero que tú pienses, que me he olvidado de tí ..."

viernes, 2 de julio de 2010

OBLIGACIÓN o DERECHO, ... qué es primero?

En una sala de clases y ante 40 alumnos de enseñanza media en algún colegio de Chile, un profesor preguntó a sus alumnos: “qué es primero?: los derechos, o las obligaciones”. Tratándose de un debate relacionado con la formación, algunos alumnos levantaron su mano en afán de opinar, y así, uno a uno manifestaron su posición frente a la pregunta.
Según diversos diccionarios y la internet, se concluye que la OBLIGACIÓN está situada como sinónimo del DEBER, y por la cual una persona “tiene” que dar, hacer, o no hacer algo, según la moral propia producto de su formación valórica. Pero a su vez, uno de los significados conceptuales que mejor se adhiere a este sencillo análisis respecto de la OBLIGACIÓN, es aquel que la define como la presión que ejerce la razón sobre la voluntad. En este contexto y en cuanto al DERECHO, aquel se conceptualiza como el orden normativo que regula la conducta humana, en especial para la óptima convivencia social.
Una de las mayores dificultades en el mundo de la educación media o de “high school “ en la actualidad, es precisamente por parte de alumnado, el no saber, ignorar o abiertamente desentenderse, a determinar la frontera entre una y otra palabra, pues la actitud en consecuencia está inclinada de manera abrupta hacia la aplicación de los derechos, más que la compensación con obligaciones. Es así como, un joven hoy en el cumplimiento de sus obligaciones estudiantiles, asume y sabe que posee derechos, pero está demostrado que generalmente y también frecuentemente los sobredimensiona intencionalmente, “aprovechando” al máximo todo el abanico de posibilidades que las normas le confieren. Consecuencia de lo anterior, la existencia de conductas reñidas con la buena convivencia y que subrayan el desconocimiento del RESPETO. Respeto por sus compañeros, por sus profesores, por la autoridad, por el entorno y por sí mismo.
Entonces la pregunta varía, … “respeto mis obligaciones, como respeto mis derechos?”, … la respuesta es evidente: el equilibrio armónico entre ambos conceptos ejes de la sociedad es el que está fallando, más cotidianamente cada día.