miércoles, 30 de septiembre de 2009

INTELIGENCIA, ... lucidez gradual

El concursante se acomodó en su silla, satisfecho por sus respuestas ante la Comisión de Recursos Humanos que evaluaba y calificaba a los potenciales candidatos al cargo ofrecido. De pronto el silencio fue roto por una de las integrantes del comité, quien mirando a los ojos al interesado en el trabajo le preguntó: “usted se considera inteligente?”. El hombre se sintió algo incómodo pero se repuso y con seguridad respondió: “Sí”. La respuesta afirmativa sonó categórica y certera en el salón. Los integrantes de la Comisión continuaron escribiendo en sus respectivas notas, pero se vendría la pregunta más importante y que subraya la anterior: “en qué medida se considera usted inteligente?”. Ahora todos los evaluadores miraron al candidato esperando su reacción. … En este punto dejo el relato, pues la respuesta a esta última interrogante muy pocos están preparados para brindarla con argumentos sólidos y convincentes.
La inteligencia a mi juicio se desarrolla, y no es radical ni posible una respuesta para algo intangible que nunca cesará de crecer. Decir “sí soy inteligente” es a todas luces una muestra de seguridad personal. Lo claro, es que siempre será necesario no solamente saber si alguien es inteligente solo por una respuesta, sino por sus argumentos para hacer defensa de su afirmación. En esa defensa demostrará a su vez algunas ventajas y algunas carencias (no todas), pues la inteligencia es un don que todos poseen, pero a la que millones aspiramos … solo aspiramos.

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