sábado, 9 de enero de 2010

IGLESIA CATÓLICA, ... humana, nunca celestial



La Inquisición durante siglos –nótese que son centenas de años- asesinó a quienes no solamente fueron acusados de “herejía”, sino también a aquellos que tuvieron la audacia de declarar que la Iglesia no era sitio exclusivo de la manifestación de la fe. La Iglesia fue por tanto poderosa, y bajo su imperio vivieron y murieron millones, cifra que en el contexto deja sin duda una sensación apocalíptica.
En la actualidad ya es parte casi de lo cotidiano el hecho que veamos personas consagradas (sacerdotes) involucradas en escándalos, algunos de ellos repudiables como el abuso de menores, y otros abiertamente expresando que el celibato es un mal no menor y que necesariamente a la brevedad debe ser más que atendido resuelto.
Los episodios conocidos, sus implicancias, las víctimas, la sesgada burla, la exposición farandulera, la sensación de una escasa intención por hacer justicia, la descarada protección a los victimarios, y hasta el acceso a la tecnología, … requieren con urgencia de una mirada eclesial progresista y evolutiva. La discusión está instalada desde hace no poco tiempo en los diversos medios del mundo occidental, pues quienes defienden el celibato hasta presentan cuadros estadísticos señalando que la eventualidad del matrimonio no mejoraría los abusos (¿), los detractores argumentan a su vez que no se trata de que los “curas” se casen, sino de que se declare obsoleta la abstinencia y ella sea optativa pero conocida de hecho por cada una de sus comunidades.
En definitiva algo hay que hacer con esta dificultad que tanto al interior como de manera externa se concuerda es un problema. La Iglesia administrada por humanos es lógico sea mirada fundamentalmente (y prioritariamente) desde la humanidad, y no como se pretende y se ha pretendido siempre por sus líderes … quienes están convencidos de que la visión que ellos poseen … es una vista aérea, o sea desde las alturas (eso es precisamente lo que ha logrado que sus caídas sean más vertiginosas, dolorosas y letales). Por último, ... se requiere muchísimo más que buscar el perdón de las víctimas, pues es auténticamente cómodo ofrecer disculpas frente a un micrófono y nada más hacer.

3 comentarios:

Carolina Paton dijo...

Muy interesante el artículo Alejandro, gracias por participar en mi blog. Saludos

solangel dijo...

Antes que nada gracias por visitar mi blog,estoy leyendo uno de tus blogs sumamente interesante,el otro no pude verlo ya que es con invitación..te Felicito por tu humanismo y te dejo una reflexión:
"Un humanismo bien ordenado no comienza por sí mismo, sino que coloca el mundo delante de la vida, la vida delante del hombre, el respeto por los demás delante del amor propio"

Anónima dijo...

Todo su análisis es admirable, con mucho detalle, personalmente no encuentro justificación alguna para estos actos cometidos por estos sacerdotes, lo único que puedo aportar es con mi simple comentario y expresarle que los curas son seres humanos como todos nosotros, no son seres superiores, ni ángeles caídos del cielo, que a ellos también les puede entrar el demonio con todo tipo de tentaciones, por eso hay que orar siempre por ellos, para que Dios les de la fortaleza necesaria y el corazón limpio, que no todos lo tenemos. Pero tambien tengo que expresar una realidad, de que existen sacerdotes santos para mi, héroes anónimos, de los que nadie habla, nadie dedica un artículo a estas personas que han dejado todo, sus comodidades, sus familias, para ir a servir a seres abandonados y olvidados, sé la historia de un sacerdote uruguayo que ya tiene 20 años en Angola atendiendo a niños desnutridos pues ni el gobierno de ese país se preocupa por ellos, millones de niños mueren por falta de alimentos, cuidan a leprosos, están en hospitales, en campos de refugiados, orfanatos, centros de formación profesional, puedo nombrar muchísimos lugares donde a nadie le gustaría estar, pasando incomodidades, ni tener contacto con gente enferma, historias donde se ve el humanismo de estos seres, que nadie habla, son historias que lamentablemente no hacen noticia, son simples hombres, que con su humanidad buscan seguir a Jesús y servir sus hermanos.

"Hace más ruido un árbol que cae que miles que crecen y dan fruto".