martes, 22 de junio de 2010

PINPASS, ... asegura

Según se ha establecido por el sistema bancario chileno, desde el 01 de Junio pasado todas las tarjetas de crédito y débito bancarias, utilizan la llamada PINPASS para todas las transacciones bancarias y comerciales. Esto significa que el titular deberá utilizar solamente una clave de 4 dígitos, para que su compra sea aprobada y así obtener los servicios requeridos. Previo al 31 de Mayo pasado en mi twitter señalaba textual: “PINPASS OBLIGATORIO desde Junio, GARANTÍA SÓLO PARA EL SOPORTE (banco), pero VULNERABILIDAD ASEGURADA para los USUARIOS de tarjetas bancarias”.
Por estos días los Diputados de la República Pablo Lorenzini y Ricardo Rincón, han presentado un proyecto de Ley que exige para las transacciones comerciales, la presentación de Cédula de Identidad en conjunto con la clave, ante lo cual han manifestado en conferencia que: "ese es el mayor riesgo que nosotros estábamos viendo, por eso creemos que manteniendo el sistema nuevo hay que solicitar carnet de identidad. Incluso investigamos y sólo dos países del mundo tienen el sistema Pinpass, y hubo cuatro o cinco países que lo tenían y volvieron atrás". La contraparte representada por el Gerente General de Transbank, Carlos Johnson, entrevistado hoy en la mañana por Radio Cooperativa dijo sobre el particular: "el Pinpass por sí mismo, es suficientemente seguro y válido y así lo prueban las decenas de millones de transacciones que hacemos todos los meses"; "la única manera de que alguien pueda hacer una transacción con una tarjeta de forma inválida, es que se haga de la tarjeta y además tenga la clave, lo que es un acto bastante audaz".
No es necesario un esfuerzo mental importante, para notar que el sistema bancario solamente desea asegurar la transacción (el dinero), despojándose así de toda responsabilidad frente a hechos delictivos desde tecnológicos, pasando por los violentos de asalto y hasta burocráticos (errores de digitación), que resulten en pérdidas de dinero. Si bien es cierto que las millones de transacciones con este sistema son eficazmente rápidas, dejando la sensación solo se busca privilegiar una MAYOR VELOCIDAD, también es cierto que la desprotección del cliente permite una orfandad legal mayor ante el fraude, circunstancia que en este breve tiempo de funcionalidad aún no es posible dimensionar. Por otra parte, me parece lúdico calificar como "audaz" el acto delictual de utilizar una tarjeta impropia, pues las víctimas de robo y fraude, tendrán que demostrar desde ahora y en agotadores y extensos juicios, que NO participaron del delito. La primitiva presentación de cédula de identidad, firma de transacción y respaldo propio que tenía cada consumidor, permitía prueba jurídica inapelable por el banco y reducía estadísticamente las posibilidades de delito. Conclusión: el sistema bancario lo sostienen los clientes, y como siempre, la protección del titular o cliente es la última a considerar, como nítidamente se ve en este caso.

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