viernes, 18 de febrero de 2011

MEDITERRANEIDAD, ... con plazos?

Hace varios años, un lector chileno escribía una carta al diario matutino de su predilección y con la finalidad de expresar su opinión frente a los diversos comentarios, que en la clase política y en la ciudadanía, ejercían ciertas declaraciones bolivianas en contexto de las aspiraciones marítimas de ese país vecino:

"Entiendo como chileno y ciudadano, la molestia y vehemencia de no pocos respecto de la sensación de escaso peso y respeto internacionales, que nuestro país ostenta a nivel de Cancillería, y a su vez, de la manera en que se conduce la política internacional particularmente con nuestros vecinos fronterizos. Estos factores agregados a las fotográficas rasgaduras de vestiduras, parecen ser razones más que suficientes para que cualquier aparecido patético, arrogante y falto de popularidad, se atribuya el derecho de dar cabida a la cátedra y crítica irresponsables, en virtud de la gobernabilidad y buena vecindad que como nación debiéramos asumir.

Muy a título personal, juzgar la actitud complaciente y de bajo perfil asumido por nuestra Cancillería, resulta fácil y cómoda si se hace desde la tribuna de un ciudadano común y silvestre. A mi juicio, creo que el Estado tiene como prioridades asuntos de mayor calibre y relevancia, que limitarse a dar golpes de puño sobre la mesa con alguna que otra mostrada de dientes, a fin de contrarrestar postulados desquiciados, declaraciones irritantes, o acuerdos inexistentes que buscan perturbar más que colaborar con la paz.

Mi confianza radica en que sea éste o el gobierno de turno a futuro, velarán siempre por el respeto a la memoria y entrega de cientos de miles de compatriotas que tiñeron con su sangre la pampa y las alturas de la sierra, pero por sobre todo, protegerán la soberanía de aquel invaluable fragmento de océano que hoy en día (y siempre) está en boca de algunos cuantos paladines nostálgicos, irrespetuosos y delirantes.

Ante tal panorama creo que los chilenos no somos culpables de nada, ni mucho menos de la eterna vocación de víctima de un indigno mendigo que hoy en día pretende encontrar su razón de ser, apelando a la compasión internacional, ignorando que ella la puede encontrar dejando de lado la soberbia y aceptando siempre el saber perder. Por ello tan solo quiero pedirles a mis compatriotas, CALMA, COMPOSTURA, SERIEDAD, VISIÓN y ALTURA DE MIRAS, para no ser también protagonistas de tan bananero circo. Nunca hay que olvidar que al PAYASO, al PSEUDOMESÍAS y al INDIGNO, hay que ignorarlos, … ya que hacer lo contrario sería honrarlos"
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