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sábado, 5 de diciembre de 2009

JUSTICIA, ... así se construye

Sonnia Navarro Morales (52) Jueza del Primer Juzgado Civil de Santiago, quien ha tenido que dirimir en casos de connotación nacional como el caso Chispas, Inverlink, Farkas versus Irons, y el caso farandulero entre Argandoña y Calderón por violencia intrafamiliar, más otros, hace historia hoy en el poder judicial al abrirse un cuaderno de remoción en su contra. Cuaderno de remoción es la antesala a la destitución de funciones y como tal, el abandono del cargo. La causa de esta situación está en el arrojo de resultado positivo a exámenes que acusan el consumo de sustancias prohibidas (drogas), examen que el Poder Judicial chileno aplica a todos sus funcionarios desde Magistrados (Jueces) hasta el personal administrativo que lo componen. Pero es innecesario a mi juicio, levantar el dedo acusador sobre la víctima quien ha hecho una carrera notable y analizar su vida privada, o si es verdaderamente culpable o no, sino el hecho en sí.
Desde 2007 se aplica esta práctica en este poder del estado, lo que a todas luces es una señal más que positiva para la ciudadanía, la que debería ser necesariamente imitada también por el poder legislativo (quienes se han opuesto) y el ejecutivo. Si bien los parlamentarios en particular, justifican su negativa en la innecesaria inversión de recursos fiscales (lo que llama a suspicacia), vale reconocer y resaltar que el judicial anualmente invierte 26 millones y fracción de pesos (US$52.000.-) en este concepto. Excelente inversión si consideramos que el costo de la confianza y en particular el de la imparcialidad, debe sino instalarse ser intrínseco a cada uno de sus miembros, en especial a quienes sancionan la ley.
Lo plausible y valorable en este caso, es el hecho de que una decisión tan relevante sea conocida por la ciudadanía produciendo connotación pública. Esta a mi juicio es la más importante arista de este caso, pues brinda una señal potente e inequívoca a todos quienes deseen ejercer el poder, desde las esferas menores hasta las más “intocables”. No obstante, alguien en su justo derecho podrá señalar que esto ocurre: porque es temporada de elecciones, porque el poder judicial necesita “blanquear” su imagen, o bien porque la jueza es mujer ejerciendo el poder en un país machista.
Para concluír, todos quienes gobiernen y todos los que conforman el aparataje estatal sin excepción, están llamados a acreditar no solamente su capacidad y competencia, sino también sus condiciones personales las que indudablemente en manos de alguna adicción quedan sujetas a aspectos de condicionalidad que no tendrán nunca resultados favorables, ni para quien consuma ni para quienes deban asumir las consecuencias posteriores de sus decisiones.

miércoles, 11 de julio de 2007

JUSTICIA, ... cuándo vendrás?

Durante estos últimos días, he leído y comentado bastante en mi círculo de conocidos sobre algunos fallos y resoluciones judiciales, que han sido llevadas a lo mediático en virtud del impacto social que esas sentencias tienen.
Se ha criticado con algo de pasión por los medios de comunicación y por algunos miembros del poder legislativo, la resolución de una jueza de garantía, que permitió con esa sentencia la libertad de una persona que asaltó con violencia y con arma blanca, una vivienda del sector sur de la capital. En lo inmediato y como los jueces de garantía llegaron con la Reforma Procesal Penal, es evidente que la experiencia jurídica aún no es suficiente en muchos de los casos, pero lo positivo es el dinamismo que estos jueces le han brindado al sistema judicial, lo que deja a esta instancia en calidad de notable comparativamente a lo anterior. No obstante, en un debate interesantísimo llevado a cabo producto de algunos fallos, y en el que participaron representantes de los tres poderes del estado, se analizó con mucho objetivismo la realidad procesal actual y el margen de error que este sistema presenta en la actualidad. Pero no quisiera tecnificar mi análisis sobre este asunto, sino más bien dar una mirada humana tanto a las consecuencias como a las cuestiones domésticas vinculadas a este tema tan interesante ...
Comentado en el artículo sobre la pedofilia se manifiesta la inquietud por la tramitación de una sentencia que demoró meses y que permitió la huída del país de uno de los sujetos más repudiados por la sociedad. ... Hace unos días se conocía el engaño sufrido por un tribunal, cuando un delincuente suplantaba otra identidad y se le permitía la libertad. ... Ayer noche en televisión repetían un programa que desnudaba las carencias de una ley que permitía la prisión de un inocente, declarado culpable y encarcelado por años porque una ley extraña permite acusar sin permitir conocer la autoría de esa acusación (¿). ... En otro artículo de este blog señalaba cuán eficaz y rápida es la justicia cuando se trata de uno de sus integrantes. ... Hace unos años, conocíamos cómo algunos integrantes de la Corte Suprema declaraban (como en los tiempos de la inquisición) las calumnias e injurias vertidas en la publicación de un libro que fue prohibido. ... Se conocía hace unos meses la rapidez (dos semanas) de una sentencia de divorcio que favorecía a un juez. .... Hace un tiempo una jueza de menores defendía a brazo partido su inocencia pero culpabilidad en la venta de fallos para acceder a la adopción. ... Si estos casos son los conocidos, cuántos más de injusticias podríamos conocer y que seguramente suceden o han sucedido?.
Para ser preciso, nunca deseo con esta reflexión señalar que todos los jueces sufren el equívoco y llevan consigo la responsabilidad del error, sino más bien llevar al razonamiento la calidad de humano de quien resuelve una sentencia, los jueces son personas y también sufren las depresiones y viven las alegrías, llevan consigo las dificultades, especialmente a mi juicio sufren la tentación de quienes ostentan el poder del dinero, etc. Creo finalmente que quien se enfrenta a un juez por la razón que sea, no se enfrenta a un ser omnipotente sino a una persona que solo puede hacer justicia con una normativa, con sus intereses (si los hubiere), con sus capacidades y con sus criterios, este último factor fundamental humanamente hablando y que nadie, ni currículo alguno, ni mucho menos un profesor o un maestro pudo entregarle, sino que solamente los adquirirá con los errores y con los aciertos que solo la experiencia le entregará.
Así como existe la justicia, desafortunadamente debo asumir existe también la injusticia … cuál me corresponderá en su momento?