sábado, 24 de abril de 2010

CONFESIÓN, ... sacramento o gatillo?

Es digno de consideración el giro de las declaraciones vaticanas y eclesiales, con respecto a los abusos contra menores ejercidos por consagrados en el mundo. Luego de las desafortunadas declaraciones ante la pederastia, luego de las innumerables demandas e indemnizaciones sufridas por la iglesia católica norteamericana, luego del escándalo que remeció a la iglesia católica latinoamericana debido a las acusaciones al líder y fundador de los Legionarios de Cristo, luego de que los casos comenzaran a develarse en distintos lugares del mundo, y luego de que declaraciones y argumentos que posterior y frecuentemente buscaban restar importancia y bajar el perfil a tan deleznable delito, los representantes de la iglesia han comenzado a tratar el tema desde otro prisma y brindándole ahora sí más relevancia a las víctimas.
Los consagrados (sacerdotes) son los únicos en orden sacramental que pueden absolver de pecado a un cristiano y así otorgarles el perdón. Para ello la Confesión siendo uno de los siete sacramentos, otorga mediante solo su aplicación, la posibilidad de la Comunión o la participación Eucarística. La Confesión es un poder al que incluso jurídicamente no se puede acceder. Tomando en consideración estos elementos, podemos concluir que en el acto de la Confesión, se expresan (y relatan) una infinidad de aspectos de la vida personal y hasta íntima del pecador. Se interpreta entonces este como un acto de liberación de los “cargos de conciencia”, que finalmente generan la absolución y en algunos casos también alguna penitencia.
El poder sobre la conciencia de los demás es un tema estrictamente delicado, tanto así que los secretos recordemos solo lo son hasta que dejan de serlo. Por tanto aquel que viviendo una vida consagrada, con la agregaduría del Celibato, sin lugar a dudas tendrá que sostener con una absoluta discreción estas revelaciones que irán desde las más simples hasta las específicamente detalladas. Se deduce entonces que los aspectos íntimos siempre provocarán reacción humana en quien los oiga y los digiera. En el caso de los niños y jóvenes con su sexualidad en desarrollo, lógicamente que uno de los pecados mayores a revelar en la Confesión, será precisamente el de la masturbación (considerada o apuntada como pecado según el Catecismo de la Iglesia Nº2352).
Hay sin duda un sinfín de factores de personalidad, criterio, discreción y responsabilidad en el ejercicio de este “poder” que los sacerdotes ostentan. Asimismo, es innegable que ya el Celibato es un tema que puede gatillar conductas anormales, las que agregadas a la Confesión necesaria y obligatoria para los católicos, son situaciones o aspectos que la iglesia católica debe con urgencia abordar y tratar entre sus integrantes, … para de ese modo evolucionar y también para merecer toda esa confianza que la inmensa mayoría del mundo cristiano le ha brindado a través de su historia.

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